Se debe interpretar cada embarazo como un nuevo acontecimiento un nuevo ser...

Reproducción Humana

La procreación humana

La reproducción humana es un proceso complicado que requiere la interacción precisa de numerosos sistemas del organismo y cuya eficacia es muy baja comparada con la reproducción de otras especies de mamíferos. Esta comparación surge teniendo en cuenta que cada diez parejas normales, con relaciones sexuales en el momento adecuado, sólo el 20 ó 30% de ellas tendrán un recién nacido vivo. Las técnicas actuales de reproducción asistida logran igualar e incluso superar este porcentaje.

La formación de un embrión requiere la unión de las gametas femenina y masculina, esto es, el ovocito y el espermatozoide. Este evento es conocido como fecundación.

Para llegar a esta unión debemos contar con un intrincado sistema de generación tanto de espermatozoides (espermatogénesis) que se lleva a cabo en los testículos, como de ovocitos (ovogénesis) que tiene lugar en los ovarios. En la espermatogénesis se producen millones de espermatozoides diarios; mientras que la ovogénesis, sólo produce un óvulo cada 28 días.

Por otro lado es necesario que las células reproductivas humanas tengan una buena calidad, y esto está determinado en forma principal por la carga o información genética que posea cada individuo. Muchas veces las fallas reproductivas tienen su origen a nivel genético por lo que a pesar de producirse gametas éstas no son aptas para generar embriones viables.

Los tratamientos pueden ser quirúrgicos, medicamentosos y/o de reproducción asistida

Genitales masculinos

En el hombre, el aparato reproductor involucra a los testículos, el escroto, el epidídimo, el conducto deferente, el cordón espermático, las vesículas seminales, el conducto eyaculador, la próstata y el pene.

Genitales femeninos

Constituidos por los ovarios, las trompas uterinas o de Falopio, el útero, la vagina y la vulva.

Mecanismo de unión de las gametas

La unión del espermatozoide con el ovocito determina la formación de un huevo o cigoto que luego se convertirá en el embrión.

En cada eyaculación se liberan gran cantidad de espermatozoides (de 40 a 250 millones), que además deben tener una morfología y movilidad satisfactoria, ya que deficiencias en éstos parámetros pueden afectar su capacidad fertilizante.

Una vez depositados en la cavidad vaginal, los espermatozoides se encuentran con el moco cervical rico en sustancias que le darán mayor movilidad y capacidad para ascender por el tracto genital femenino hacia las trompas, a la vez que completan su capacidad fertilizante, principalmente en el cuello uterino.

El espermatozoide debe atravesar y penetrar al ovocito que ha sido captado por la trompa esto lo lleva a cabo mediante enérgicos movimientos sumados a la acción de sustancias contenidas en su cabeza, denominadas enzimas. Al llevarse a cabo la fecundación, el ovocito forma un anillo de separación que impide el acceso a otros espermatozoides.

Normalmente en un ovocito sólo penetra un único espermatozoide, fusionándose los núcleos masculino y femenino y comenzando entonces el desarrollo del nuevo ser.

Nacimientos múltiples

La frecuencia de embarazo gemelar en la población general es de aproximadamente el 1%. Pueden ser dicigóticos o fraternos resultantes de la fecundación de dos ovocitos por dos espermatozoides en el mismo ciclo ovulatorio; éstos poseen una carga genética diferente y pueden o no ser del mismo sexo. En otra modalidad se originan gemelos monocigóticos o idénticos que resultan de un único ovocito fecundado por un solo espermatozoide, que luego se divide en los primeros estadios del desarrollo embrionario y origina dos embriones. Es decir que ambos miembros derivan de un solo ovocito fecundado, por lo tanto tendrán idéntica carga genética e igual sexo.