¿Cómo contribuye el análisis del semen al conocimiento del estado reproductivo del hombre?

El semen está compuesto por espermatozoides y secreciones del testículo y epidídimo las que, durante la eyaculación, son diluidas con secreciones de la glándula prostática y de las vesículas seminales. El producto final es un líquido viscoso denominado eyaculado. Los espermatozoides están formados por la cabeza (que contiene al material genético), la pieza media con las mitocondrias y la cola, la cual es esencial para el movimiento progresivo de los mismos.

La recolección y el examen del semen deben ser realizados mediante técnicas estandarizadas. La Organización Mundial de la Salud ha desarrollado un manual para proveer una guía respecto de los lineamientos aceptables para su análisis.

El análisis de semen es usualmente la piedra angular de la evaluación de la capacidad reproductiva masculina. Son utilizados por toxicólogos de la reproducción para estudiar el efecto de la exposición al medio ambiente y a tóxicos sobre la función reproductiva. El diagnóstico de la infertilidad masculina depende, en gran parte, del análisis de las muestras de semen.

La mayoría de los hombres a los que se les diagnosticó infertilidad, tienen defectos en la espermatogénesis que resultan en una baja concentración espermática (oligozoospermia), la cual es generalmente asociada a una pobre movilidad espermática (astenozoospermia) y a aumento de la morfología espermática anormal (teratozoospermia).

La concentración y la calidad de los parámetros espermáticos guían al clínico para poder determinar el tratamiento apropiado y para la estimación del pronóstico médico.

¿Cuán útil es el análisis del semen para predecir el potencial de fertilidad del hombre?. Esto fue examinado en un estudio retrospectivo que relaciona la calidad del semen con la probabilidad de concepción en 430 parejas con el tiempo transcurrido hasta el logro del primer embarazo. Este estudio mostró que el aumento de la concentración espermática por arriba de 40 millones/mL se asociaba con un incremento de la probabilidad de concepción. La proporción de espermatozoides con morfología normal se relacionaba fuertemente con la posibilidad de embarazo. En otro estudio, realizado en 942 parejas, el tiempo hasta lograr el embarazo, aumentó con concentraciones espermáticas mayores a 55 millones/mL y un porcentaje de espermatozoides con morfología normal de 19%.

De este modo, desde estos vastos estudios clínicos, la concentración espermática, el total del recuento espermático y la proporción de espermatozoides con morfología normal, hasta ciertos umbrales, son predictores importantes de la fertilidad masculina.

María Guillermina Rivelli
Fellow en Biología Reproductiva